Estudio bíblico · Marcos 10:23–31
El camello, la aguja y quién podrá salvarse
Si es tan difícil que un rico entre en el reino de Dios, ¿quién podrá salvarse? Salvarse es imposible para las fuerzas humanas, pero no para Dios; y Jesús promete una recompensa a quien deja algo por él y por el evangelio.
Marcos 10:23–31 (RV1909 adaptada)
23Entonces Jesús, mirando alrededor, dice a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
24Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió a decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!
25Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.
26Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?
27Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
28Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.
29Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o herencias, por causa de mí y del evangelio,
30Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y herencias, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.
31Pero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.
Explicación
El hombre rico acaba de marcharse triste. Jesús mira alrededor y dice a sus discípulos que es muy difícil que los que tienen riquezas entren en el reino de Dios. Ellos se quedan asombrados. Jesús los llama «Hijos» y lo repite, hablando de los que confían en las riquezas.
Entonces usa una imagen exagerada a propósito. Es más fácil que un camello, un animal enorme, pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios. Los discípulos se asombran todavía más y se preguntan: «¿Y quién podrá salvarse?». Jesús los mira y responde que para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible.
Pedro le recuerda que ellos lo han dejado todo para seguirle. Jesús promete que quien deja casa, familia o tierras por él y por el evangelio recibirá cien veces más en esta vida, junto con persecuciones. Y en el tiempo que vendrá, la vida eterna.
Termina diciendo que muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros. A la pregunta de quién podrá salvarse, Jesús responde mirando a Dios: la salvación no la consigue nadie por sus fuerzas, es obra de Dios.
Un matiz
El pasaje habla tanto de los que tienen riquezas como de los que confían en ellas, y no explica cómo se cumple la promesa de recibir cien veces más.
Ponlo en práctica
Lo imposible para las personas es posible para Dios. Anota algo que te parece imposible (cambiar un hábito, perdonar, reconciliarte) y preséntalo a Dios cada día esta semana.
Para comprobar lo leído
Según Jesús, ¿qué recibe en esta vida quien ha dejado casa y familia por él y por el evangelio?
- A. Cien veces más, junto con persecuciones.
- B. Cien veces más, sin persecución alguna.
- C. Solo la vida eterna, nada en esta vida.
Ver la respuesta
Respuesta: A. Jesús promete «cien tantos ahora en este tiempo» y añade «con persecuciones» (10:30). Esa mención descarta B. La vida eterna se promete además, «en el siglo venidero», no en lugar de lo que se recibe ahora (10:30), así que C tampoco responde al texto.
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Interpretación católica. Esta explicación sigue la fe de la Iglesia católica y está pensada para que la lea cualquier cristiano. Texto bíblico: Reina-Valera 1909 de dominio público (eBible.org), en una adaptación propia al español actual, la «RV1909 adaptada». Revisado y aceptado por muestreo (Marcos, 8-11-2026).