Estudio bíblico · Marcos 13:32–37
Nadie sabe el día ni la hora
Si nadie sabe cuándo será, ¿qué pide Jesús a quienes lo escuchan? Como nadie sabe el día ni la hora, salvo el Padre, Jesús pide a todos mirar, velar y orar, para que la llegada del señor no los encuentre dormidos.
Marcos 13:32–37 (RV1909 adaptada)
32Pero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
33Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo.
34Como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dio facultad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase:
35Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; si a la tarde, o a la media noche, o al canto del gallo, o a la mañana;
36Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.
37Y las cosas que a vosotros digo, a todos las digo: Velad.
Explicación
Jesús termina así su respuesta a los cuatro discípulos que, en el monte de las Olivas, le preguntaron cuándo sucedería lo anunciado. Les dice que de «aquel día y de la hora, nadie sabe». No lo saben los ángeles, ni el Hijo, Jesús mismo, sino solo el Padre. La Iglesia enseña que lo que Jesús reconoce ignorar aquí es lo que no tenía misión de revelar (Catecismo 474).
Por eso les pide tres cosas: «Mirad, velad y orad». Velar es estar despierto y atento. Lo explica con una comparación. Un hombre se va de viaje, deja su casa y da autoridad a sus siervos. A cada uno le encarga su trabajo, y al portero le manda que vigile.
Nadie sabe cuándo volverá el dueño: por la tarde, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. Puede llegar en cualquier momento de la noche, cuando es más fácil dormirse. Lo que Jesús quiere evitar es que, al llegar de repente, los encuentre dormidos.
Al final amplía el aviso: lo que dice a los discípulos, lo dice a todos, «Velad». Como nadie conoce el momento, Jesús no da fechas. Pide estar despiertos, atentos y en oración, para que la llegada del señor no los sorprenda dormidos.
Un matiz
La comparación no dice cuánto tardará el dueño en volver; solo que puede llegar en cualquier momento, incluso de noche.
Ponlo en práctica
Velar es estar atento. Haz hoy la tarea que sueles dejar para luego, y reserva dos minutos al final del día para preguntarte cómo lo has vivido.
Para comprobar lo leído
En la comparación, ¿a quién manda velar el hombre antes de irse lejos?
- A. A un mayordomo, que deja al frente de todo.
- B. A todos los siervos, sin darles otro encargo.
- C. Al portero, tras dar a cada siervo su trabajo.
Ver la respuesta
Respuesta: C. En 13:34 el hombre da a cada siervo su obra, y «al portero mandó que velase». A añade un mayordomo que el texto no nombra. B contradice el reparto del trabajo: cada siervo recibe su propia obra.
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Otros pasajes de este capítulo
Interpretación católica. Esta explicación sigue la fe de la Iglesia católica y está pensada para que la lea cualquier cristiano. Texto bíblico: Reina-Valera 1909 de dominio público (eBible.org), en una adaptación propia al español actual, la «RV1909 adaptada». Revisado y aceptado por muestreo (Marcos, 8-11-2026).