Estudio bíblico · Marcos 4:1–9

Un sembrador, cuatro terrenos y una cosecha

¿Qué le ocurre a la semilla en cada terreno donde cae? La misma semilla cae en cuatro terrenos: junto al camino se la comen las aves, entre piedras se seca, entre espinos se ahoga, y solo en buena tierra da fruto.

Marcos 4:1–9 (RV1909 adaptada)

1Y otra vez comenzó a enseñar junto a la mar, y se juntó a él mucha gente; tanto, que entrándose él en un barco, se sentó en la mar: y toda la gente estaba en tierra junto a la mar.

2Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:

3Oid: He aquí, el sembrador salió a sembrar.

4Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.

5Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego salió, porque no tenía la tierra profunda:

6Mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó.

7Y otra parte cayó en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dio fruto.

8Y otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, que subió y creció: y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento.

9Entonces les dijo: El que tiene oídos para oir, oiga.

Explicación

Jesús vuelve a enseñar junto al mar. Se reúne tanta gente que sube a una barca y se sienta en ella, en el agua, mientras todos se quedan en la orilla. Les enseña con parábolas, relatos sencillos de la vida diaria que encierran una enseñanza. Empieza pidiendo atención: «Oid».

Un sembrador sale a sembrar y la semilla cae en sitios distintos. Una parte cae junto al camino, y los pájaros se la comen. Otra cae entre piedras, con poca tierra: brota enseguida, pero no echa raíz, y el sol la quema y la seca. Otra cae entre espinos, que crecen, la ahogan y no la dejan dar fruto.

La última parte cae en buena tierra. Esa crece y da fruto: unas semillas dan treinta, otras sesenta y otras cien por cada una sembrada. Jesús termina con una llamada: «El que tiene oídos para oir, oiga». Pide a quien escucha que piense en lo que ha oído.

Así, a la misma semilla le pasa algo distinto según el terreno: en tres no llega a dar fruto, y en la buena tierra da una cosecha abundante. Poco después, Jesús explica a sus discípulos que la semilla es la palabra, y los terrenos, distintas maneras de recibirla.

Un matiz

En la parábola no cambian ni el sembrador ni la semilla: lo que cambia es la tierra donde cae.

Ponlo en práctica

La misma semilla cae en cuatro terrenos. Pregúntate cuál se parece más a tu día de hoy (el camino, las piedras, los espinos o la buena tierra) y quita una cosa que ahoga lo bueno.

Para comprobar lo leído

¿Desde dónde enseña Jesús a la gente en esta escena?

Ver la respuesta

Respuesta: A. En 4:1 Jesús entra en un barco y se sienta «en la mar», mientras «toda la gente estaba en tierra junto a la mar». B invierte la escena: el que está en el agua es Jesús, no la gente. C no se cuenta aquí: el pasaje sitúa la enseñanza junto al mar (4:1).

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«Ponlo en práctica»: sugerencia pendiente de revisión.

Interpretación católica. Esta explicación sigue la fe de la Iglesia católica y está pensada para que la lea cualquier cristiano. Texto bíblico: Reina-Valera 1909 de dominio público (eBible.org), en una adaptación propia al español actual, la «RV1909 adaptada». Revisado y aceptado por muestreo (Marcos, 8-11-2026).