Estudio bíblico · Marcos 9:42–50
Mano, pie y ojo: cortar con lo que hace caer
¿Manda Jesús de verdad cortarse la mano o sacarse el ojo? Con imágenes muy fuertes, Jesús no manda mutilarse: enseña que vale más renunciar a lo que lleva a pecar, aunque cueste mucho, que quedar fuera de la vida.
Marcos 9:42–50 (RV1909 adaptada)
42Y cualquiera que escandalizare a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y fuera echado en la mar.
43Y si tu mano te escandalizare, córtala: mejor te es entrar a la vida manco, que teniendo dos manos ir a la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado;
44Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga.
45Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo: mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado;
46Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
47Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo: mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado a la Gehenna;
48Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
49Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.
50Buena es la sal; mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobaréis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.
Explicación
Jesús sigue hablando tras poner a un niño en medio de los discípulos. Primero advierte sobre quien escandalice, es decir, haga caer en el pecado o aparte de la fe, a «uno de estos pequeñitos que creen en mí». Para ese, sería mejor que lo echaran al mar con una gran piedra de molino, de las que muelen grano, atada al cuello.
Luego habla de la mano, el pie y el ojo: si alguno lleva a pecar, mejor cortarlo o sacarlo. Vale más entrar en la vida manco, cojo o con un solo ojo que acabar entero en la Gehenna, «al fuego que no puede ser apagado». Jesús no manda mutilarse. Es una forma muy fuerte de decir que vale la pena cortar con lo que lleva a pecar, aunque cueste tanto como perder una mano.
La advertencia es seria: tres veces se repite que allí el gusano no muere y el fuego nunca se apaga. La Iglesia católica ve en estas palabras un aviso real: quien rechaza a Dios hasta el final de su vida queda separado de él para siempre (Catecismo 1034–1035). Y entiende este aviso como una llamada urgente a convertirse (Catecismo 1036).
Al final habla de la sal: es buena, pero si pierde el sabor ya no sirve. Jesús pide: «Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros». Así, sin pedir que nadie se hiera, el pasaje toma muy en serio el pecado: el propio y el que se hace a los pequeños.
Un matiz
Escandalizar, en este pasaje, no es causar asombro: es hacer caer a alguien en el pecado o apartarlo de la fe.
Ponlo en práctica
Jesús habla fuerte porque hay mucho en juego. Piensa en un hábito, una compañía o una aplicación que te hace caer, y limítalo o déjalo esta semana buscando apoyo.
Para comprobar lo leído
¿Qué pide Jesús al final del pasaje, después de hablar de la sal?
- A. Que echen sal a todas las ofrendas que hagan.
- B. Que repartan la sal entre los pequeñitos.
- C. Que tengan sal en sí mismos y paz entre ellos.
Ver la respuesta
Respuesta: C. En 9:50 Jesús dice: «Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros». A confunde con 9:49, que dice que todo sacrificio será salado, sin dar una orden a los oyentes. B no aparece en el pasaje.
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Otros pasajes de este capítulo
Interpretación católica. Esta explicación sigue la fe de la Iglesia católica y está pensada para que la lea cualquier cristiano. Texto bíblico: Reina-Valera 1909 de dominio público (eBible.org), en una adaptación propia al español actual, la «RV1909 adaptada». Revisado y aceptado por muestreo (Marcos, 8-11-2026).